La República Mexicana ha padecido numerosos males desde su fundación, como la pobreza, la inseguridad, la delincuencia, la injusticia, la impunidad, la violencia, la corrupción, la insalubridad, el abuso, la explotación, etc., y todos ellos tienen un mismo origen: la ignorancia.

 

Por desgracia, tales flagelos tienden a agravarse rápidamente y si no lo impedimos es muy alto el riesgo de que heredemos a las próximas generaciones un país sumido en el caos.

 

La ecuación es muy simple: Si todos nuestros problemas son causados directa o indirectamente por la ignorancia, podremos solucionarlos atacando directa e indirectamente a la ignorancia.

 

La cuestión es que por el hecho de que la ignorancia, considerada simbólicamente como un ente, es invisible, pasiva, silenciosa, inmaterial, le concedemos muy poca atención, lo cual constituye un gravísimo error que puede costarnos muy caro.

 

Es verdad que los maestros son los paladines de la enseñanza, y que a ella dedican sus mejores empeños, pero es obvio que su trabajo está siendo rebasado, o neutralizado, por la ignorancia y sus múltiples aliados, (la desidia, el conformismo, la indiferencia, el desinterés, los distractores, etc), por muy diversas razones.

 

El caso es que la sociedad no puede seguir esperando pasivamente a que cambie o mejore el actual estado de cosas . Es urgente e impostergable hacer algo efectivo, del tamaño del problema, por el bien de nuestros niños y jóvenes, si queremos asegurarles el futuro que merecen.

 

Cuando un país es invadido por otro, sus ciudadanos suelen dejarlo todo, tomar las armas, o lo que tengan a la mano, y combatirlo a costa de lo que sea, incluyendo su vida, en defensa de su familia, de su soberanía, de su patrimonio, de su libertad. ¿No estamos en una situación similar, que nos obliga a iniciar una movilización general inmediata?

 

¡Empecemos entonces por declarar la guerra a la ignorancia, y a sus nefastos aliados, y llevemos esta lucha hasta sus últimas consecuencias!

 

Cierto que las guerras son terribles, ya que por muy justas que sean dejan siempre una estela de muerte y devastación. En este caso no hay nada que temer, porque a la ignorancia y compañía se les combate con una sola arma, que no causa daños sino todo lo contrario: El conocimiento, que nunca ha estado tan al alcance de todos como ahora.

 

La presente generación de mexicanos NO va a poder vencer a la ignorancia, lo que nos llevaría a ingresar al mundo en desarrollo, pero sí puede y debe poner las bases para que nuestros niños y jóvenes lo logren cuando llegue su momento de llevar las riendas de la nación.

 

Te convoco, parafraseando a Winston Churchill, a combatir a la ignorancia en todo momento y lugar; en todas las formas y medios,; con la participación directa o indirecta de todos; al costo que sea necesario; con decisión, “sudor y lágrimas”.

 

El suscrito y su equipo de trabajo hemos estado reuniendo, clasificando y sintetizando desde hace cinco años abundante información elemental sobre las principales materias de primaria y secundaria, con el deseo de ponerla próximamente a disposición de los maestros y alumnos en una aplicación electrónica gratuita y sin propósitos de lucro, a través de un método de enseñanza lúdica extra escolar creado ex profeso.

 

Este es solo un grano de arena que habrá se sumarse a los esfuerzos de todos los sectores de la sociedad que, compartiendo la misma preocupación, decidan unirse a la guerra contra el enemigo común, en la forma que estimen conveniente.

 

La ventaja es que la ignorancia, pese a su evidente poderío, no tiene paradójicamente forma de defenderse, de ahí que está en nuestras manos impedir que destruya el destino de México.

 

¡Es ahora o nunca!

¡Guerra a la ignorancia!

Sergio Schaar Chabat

Mayo, 2019

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